Cómo plantar arándanos paso a paso

¿A quién no le gustan los arándanos? Si te gusta comer sano y utilizar productos delicatesen, has de saber que cultivar esta deliciosa fruta en tu jardín es más sencillo de los que piensas.

Cómo plantar arándanos. Diferentes formas y un mismo resultado

El procedimiento más sencillo y rápido es por medio de esquejes ya que saltamos la fase de germinación, la cual es bastante lenta y en la mayoría de las plantas requieren de cuidados diferentes a la fase de crecimiento.

En el caso de los arándanos necesitas esquejes que midan entre 10 y 15 centímetros de largo; puedes comprarlos en cualquier vivero o, si tienes oportunidad, cortarlos directamente de la planta madre. En cualquier caso, ten en cuenta que hay una gran variedad de especies de arándanos, por lo que pregunta e infórmate sobre los cuidados que necesitan y si su cultivo tiene viabilidad en la zona en la que vives.

La mejor época para cortar los esquejes es a finales de verano, y se deben plantar a principios de otoño. Como siempre, hay que preparar el terreno previamente y para ello hay que levantar el suelo unos 5 centímetros. Si vas a plantar varios ejemplares, es conveniente dejar espacio entre ello porque, si enraízan, necesitarán espacio para desarrollarse. Si no te atreves a plantar esquejes, puedes sembrar la planta con las raíces, y el resultado será el mismo.

No te olvides de enriquecer el suelo con materia orgánica, y utilizar una buena capa de matillo a base de hojas secas, restos de otras flores y plantas, e incluso serrín.  Esto mantendrá la humedad del suelo y nutrirá la plan

 3 cosas que debes saber a la hora de plantar arándanos.

Si vas a cultivar arándanos, lo primero que tienes que tener en cuenta es que necesitan suelos con un pH entre 4.5 y 5.5 , por lo que seguramente tengas que añadir azufre o mineral natural para lograr el grado de acidez adecuado. Una vez que hayas sembrado, como se ha dicho antes, conviene utilizar mantillo para conservar esta acidez y la humedad del suelo, que es esencial para que el arbusto dé fruto, lo cual no te costará mucho, ya que son plantas muy generosas, y si les proporcionas los cuidados necesarios, darán frutos incluso el primer año.

Otro punto importante es la humedad del suelo; son plantas que no necesitan ser regadas si vives en regiones en las que llueve con frecuencia durante los meses de otoño e invierno pero,  si no es así, conviene que riegues para mantener el suelo húmedo. Con respecto a la frecuencia, lo ideal es regar siempre que notes la capa superior del suelo seca.

Finalmente, no podemos olvidarnos de la poda. ¨Esta ha de realizarse en invierno, una vez que la planta ha madurado, lo cual suele ser a partir de los tres años de existencia. La poda de formación tiene por objetivo darle forma al arbusto y que los frutos no crezcan en las zonas más altas e interiores; para ello hay que cortar ramas del interior del arbusto, con lo que conseguiremos el desarrollo de las ramas exteriores.

La poda de fructificación consiste en eliminar el ramaje de más de tres años de antigüedad para favorecer el crecimiento de ramas nuevas. En cualquier caso, también se pueden pinchar aquellas ramas que se hayan secado o las que no den fruto.

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