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Plantar una Araucaria excelsa en nuestro jardín

La Araucaria excelsa por sus características y peculiaridades, la araucaria excelsa constituye un paréntesis dentro de las plantas de interior, ya que es utilizada como tal siendo, a la vez, árbol de jardín.

Características de la Araucaria

Si quieres saber más sobre plantas ornamentales

En su hábita natural puede alcanzar hasta los 40 m de altura y, por su forma y aspecto, guarda bastante similitudes con el abeto; como éste, es una conífera. su principal área de expansión se halla en la isla de Norfolk, aunque el origen de la especie se encuentra en Chile, donde se localizan las tribus de los indios Auracanos que le dan su nombre. Cultivada en interior, su crecimiento es muy lento, no elevándose en ningún caso más allá de los 2 m.

De su tallo, erguido y flexible, parten ramas formando verticilos de ramitas horizontales; éstas se disponen paralelamente al suelo, son de color verde brillante y al tacto parecen plastificadas.

Dónde debemos situar nuestra Araucaria en nuestro jardín

La Araucaria excelsa prefiere un lugar cálido y muy iluminado, incluso bañado por la luz directa del sol, donde no falte la ventilación. Por su marcada personalidad, se utiliza para decorar amplios espacios de forma individual, en los que su elegante silueta sea fácilmente apreciada.

Cuidados de nuestra Araucaria excelsa

La temperatura para su cultivo no ha de ser muy alta, siendo preferible la ausencia de calefacción; tolera temperaturas  de hasta 0º C. La luminosidad debe ser muy alta en verano.

Conviene realizar riegos con regularidad durante todo el año, así como pulverizaciones frecuentes. Ahora bien, puesto que no resiste el más mínimo encharcamiento, el sustrato ha de permitir una permeabilidad casi total, por lo que el mantillo o tierra vegetal que utilicemos debe contener una buena fracción de arena.

Cada dos o tres años, según el desarrollo alcanzado por la planta y siempre en primavera, se realizará un cambio de maceta. Esta será lo más pequeña posible, pero suficientemente grande como para permitir el desarrollo vegetativo normal de la Araucaria.

La alteración que se manifiesta con más frecuencia es el amarilleamiento de las púas. Cuando así suceda, deberemos humedecer el ambiente y evitar el sol directo. Cosa distinta es la pérdida de las ramas inferiores, proceso normal que afecta a los ejemplares adultos.

Cómo multiplicar nuestras Araucarias.

La dificultad que entraña reproducir araucarias hace que lo más recomendable sea adquirir plantitas ya formadas. No obstante puede intentarse la germinación de semillas en primavera o, en verano, el esquejado de los extremos de ramas nuevas.

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