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Podar y rejuvenecer una lavanda

La lavanda se adapta a los suelos pobres, secos y calizos. Le gusta el el sol y el calor intenso. También es una planta que prospera en maceta, en un balcón o galería. La poda a de ser ligera, pero se debe realizar todos los años, pues de otro modo el centro del arbusto se irá quedando pelado.

Cuándo y cómo podar una lavanda

Si quieres saber más sobre plantas ornamentales

Ya vimos los cuidados y como plantar una lavanda en un post anterior ahora vamos a ver cómo podarlas. Al plantar (noviembre-marzo), se cortan por la mitad las ramas para estimular la ramificación. Hemos de respetar la forma redondeada natural de la lavanda y podar un poco más corta las ramas situadas hacia el exterior del arbusto.

 Herramientas Maquinaria

Tras la primera floración en septiembre, se cortan los tallos florecidos justo por debajo de la flor o dos o tres hojas más abajo.

Todos los años en marzo o abril se recortan unos centímetros las ramas respetando la forma redondeada natural del arbusto para evitar que la planta quede pelada en el centro. Esta poda ligera estimula la ramificación y mantiene la producción de flores cerca de la base de la mata.

La poda de restauración en la lavanda

Si nuestra lavanda se ha quedado desnuda por la base, se puede intentar una poda severa. No obstante, esta operación resulta a menudo un fracaso, ya que la lavanda no produce ramos jóvenes sobre ramas viejas. En marzo-abril, se cortan todas las ramas por encima de ramificaciones nuevas o de yemas bien visibles, lo más cerca posible a la base. En septiembre, tras la floración, se cortan los tallos que hayan florecido.

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