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Plantar y cuidar remolacha roja o de mesa

La remolacha roja o de mesa (Beta vulgaris sculenta) es una planta bianual, cultivada como anual, emparentada con la acelga pero de la que, a diferencia de ésta, se consumen las raíces engrosadas, en crudo, cocidas o encurtidas.

Para clasificar las variedades se atiende sobre todo la forma y el color (las hojas son las más conocidas por sus propiedades) de la raíz, y a la duración del ciclo de cultivo, vigor del follaje y su resitencia a subirse a flor.

Cultivo de la remolacha roja

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La remolacha roja se adapta a distintos climas, sobre todo a los de temperaturas suaves. Las bajas temperaturas pueden desencadenar la subida prematura de la flor.

El estiércol freco no le conviene, ya que provoca anomalías en el crecimiento de la raíz y una mala conservación. Es mejor estercolar en el cultivo anterior o con bastante anticipación, haciéndolo siempre con estiércol muy hecho. Un abonado mineral medio por área puede constar de:

1 kg de nirógeno (abonado de fondo).

1 kg de fósforo (fondo).

1 1/2 kg de óxido de potasio (fondo)

Cuidados del cultivo de la remolacha roja

Hay que evitar que la vegetación de la remolacha de mesa coincida con bajas temperaturas, ya que podría adelantarse y espigar. Si el clima lo permite, se plantará desde finales de invierno hasta principio de otoño, siendo lo más usual la siembra de primavera para recolectar en verano.

La siembra es directa y suele hacerse a golpes de 3-4 semillas o en surcos distanciados de 20-40 cm, aclarando después, de manera que quede la planta más fuerte y vigorosa, cada 10-25 cm. Las simientes se entierran a una profundidad de uno o dos centímetros y nacen pasada una semana.

Las escardas superficiales, para no dañar la remolacha, y los riegos necesarios para que no sufran sequías, son los trabajos más frecuentes durante el cultivo.

Recolección de la remolcaha roja o de mesa

La recolección de la remolacha roja se hace a los dos o tres meses de la siembra de forma escalonada y sin dejar que envejezcan, pues entonces se vuelven duras y fibrosas. Se conservan durante algún tiempo cortándoles las hojas y guardándolas estratificadas (sin tocarse) en un sitio fresco.

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