✔Cuándo y cómo podar un rosal arbustivo

Los rosales precisan sol y un suelo consistente, no demasiado calizo, permeable y fresco en profundidad. La poda es diferente según las variedades de rosal y su vigor.

Poda de plantación en el rosal.

De noviembre a marzo, se recortan dos tercios de la longitud de las ramas. Si se adquiere un rosal con las raíces al aire, se cortan unos centrímetros las puntas de éstas.

A partir de la primavera siguiente, se seleccionan las dos o tres ramas de mayor diámetro. Estas se podan por encima de la segunda o tercera yema bien visible. Se eliminan las demás ramas y la madera muerta.

Al otoño siguiente se recortan aproximadamente por la mitad las ramas para limpiar el rosal y darle un aspecto más atractivo.

Todos los años cuando ya no hay riesgo de heladas y antes de que los brotes de la base hayan comenzado su desarrollo , se seleccionan las seis o sietes ramas de mayor diámetro, preferiblemente jóvenes, y se podan por encima de la segunda o tercera yema bien visible.

Las variedades más vigorosas se podan más arriba, por encima de la cuarta o quinta yema. Se eliminan las demás ramás y la madera muerta.

Lo que debemos saber antes de realizar el primer corte de poda en los rosales

Se poda siempre 5 mm por encima de una yema bien visible, a ser posible orientada hacia el exterior del rosal. Asi, la rama que se desarrolle le proporcionará una silueta más abierta y no estorbará en el centro del rosal.

Hay que hacer un corte ligeramente oblicuo en el sentido contrario al de la yema para que el agua de lluvia no se deposite sobre ella.

Debemos suprimir los chupones. Los chupones son ramas vigorosas que parecen brotar de la tierra al lado del rosal. Sus hojas son más finas y claras, las espinas más finas y abundantes. Hay que eliminarlos porque agotan al rosal.

Los chupones no producen las mismas flores que la variedad injertada pues a menudo se corresponden con la variedad silvestre.

En un rosal arbustivo o trepador, hay que escarbar alrededor del pie del chupón hasta descubrir la raíz y cortarla al ras.

Debemos cortar las flores secas o mustias. El hecho de eliminar las flores secas potencia la aparición de nuevos brotes florales. Es indispensable hacerlo mientras el rosal siga floreciendo. Se corta el tallo por encima de la primera hoja bien formada con una yema visible en la base.

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