La iluminación del jardín

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Es indispensable iluminar el jardín, aunque sea parcialmente. La iluminación del jardín se puede plantear a dos niveles: el decorativo y el alumbrado de las zonas de paso y acceso.

Si quieres saber más sobre plantas ornamentales

Dónde situar las luces en el jardín

Las luces siempre las colocaremos a lo largo de los caminos, escaleras y patios. Lo ideal es instalar un sistema de conmutadores. Para los macizos de flores y arbustos, los puntos luminosos deben situarse siempre a unos 40 cms por encima de las plantas.

En el caso de un árbol o una gran conífera, la luz debe proceder de abajo para explotar al máximo los contrastes.

Debemos escoger lámparas de luz blanca para algunos árboles, como los abedules, y para las plantas de tonalidades plateadas. En los estanques habrá que instalar proyectores estancos sumergidos.

Luces de muy baja tensión

Se trata de kits que ofrecen el cableado y las lámparas de 12-24 V, es decir de una tensión no peligrosa para los usuarios.

La ventaja de este sistema es que es fácil de instalar. El inconveniente reside en la reducida potencia lumínica de estos materiales. Son la primera opción como medio de balizamiento y para aportar luz ambiente.

La iluminación de los grandes árboles

Es un recurso que da resultados espectaculares. De repente, la masa de hojas y frondas surge de la nada en medio de la oscuridad.

La luz puede proceder de proyectores sujetos a las ramas bajas y dirigidos hacia arriba; de aparatos hundidos en el suelo, que iluminen el tronco, si la fuente de la luz está cerca de la base del árbol; o solamente el follaje, si el proyector se encuentra bajo la cubierta de ramas pero demasiado lejos del tronco.

Se puede iluminar todo el árbol mediante la colocación de dos o tres proyectores a su alrededor. Los haces de luz oblicuos impregnarán toda la masa de luz. Siempre hay que escoger para las lámparas una tonalidad glauca o lechosa, que de la impresión de un claro de luna. Las lámparas de colores suelen dar una luz muy poco atractiva.

Iluminación de árboles compactos

Los árboles cuya masa es compacta y homogénea (caso de la mayoría de las coníferas piramidales, como el ciprés, apenas si pueden ser iluminados en su interior. En el caso de siluetas muy recortadas (como cedros, arizónicas y palmeras) es preciso que toda la masa del árbol quede bañada de luz.

Para un abedul, un grupo de bambúes o un pino de apariencia ligera, a menudo es suficiente con un simple halo. Los follajes irregulares y vaporosos combinan bien con una iluminación del mismo tipo.

La luz ambiente

Todas estas masas iluminadas difunden por el resto del jardín una claridad pálida y difusa, una especie de iluminación indirecta que, no obstante, permite realizar algunos elementos del jardín.

Luz en caminos, escaleras y aparcamientos

Las luces se colocarán preferentemente todas en el mismo. De esta manera, además, el cableado resultará más sencillo. La instalación debe contar con un sistema de conmutación.

Los macizo con flores y los rincones del césped

consejos para iluminar un jardín

Los puntos de luz estarán siempre a una distancia de 30-40 cm por encima de las plantas.

Las lámparas de luz blanca las reservaremos (fluorescente o luminiscente) para los árboles y plantas de follaje plateado.

Es mejor no utilizar luces verdes, azules o rojas: cansan la vista y anulan los matices de color. Sólo son aceptables algunos tonos anaranjados.

La iluminación de macizos

Se trata de un asunto complicado. Si queremos iluminar entero un arriate, habrá que echar mano de varios proyectores y eso no siempre es posible. En ocasiones, delante de los macizos de flores se abre una extensión de césped: será difícil instalar una batería de proyectores en el mismo césped, y un único proyector, que cubriría 30 m2 de superficie, destruiría todo el misterio y la intimidad del jardín.

En estos casos se emplean una superficie de setas luminosas fijadas en unos pies altos e instaladas en el mismo macizo. Deben ser de baja intensidad para que la luz no deforme los contornos ni apague los colores.

El inconveniente de estos sistemas es la multiplicación de aparatos eléctricos, que resultan poco agradables de ver durante el día. No obstante, no es posible disimular por completo estos focos detrás de las plantas porque eso impediría que se difundiese la luz.

La luz oblicua

Consiste en un proyector colocado cerca de la casa (para que no quede por debajo de la altura de los ojos) y dirigido hacia el fondo del jardín. Si se sitúa ligeramente por encima del nivel del macizo, la luz de soslayo ilumina las flores y los extremos de las plantas, y baña todo el conjunto con una claridad difusa. Puede iluminarse a la altura del primer proyector un segundo proyector, dirigido directamente al suelo, que alumbra la bordura del macizo. El único inconveniente es que la parte posterior quedará sumida en la oscuridad.

El alumbrado

Otros recursos para el alumbrado son las farolas, apliques y otras luces especialmente concebidos para el exterior. Lo mismo si se trata de recrear un ambiente moderno que uno antiguo, se impone en todos los casos la mayor simplicidad.

balizas jardín
Balizas de jardín

Un bonito farol antiguo debe ser colocado sobre un elemento de construcción y no en medio de la vegetación. Todos los recursos de alumbrado deben combinar con los elementos arquitectónicos del jardín, como el cobertizo, el porche, los tejadillos y arcadas, los patios o las terrazas.

No hay que desdeñar el uso de las balizas luminosas alimentadas por batería solares. Hay varias marcas que las distribuyen desde finales de la década de 1980, aunque hay que decir que la luz que dan es meramente simbólica.

Elección de las lámparas

Las lámparas fluorescentes

Ofrecen un alto rendimiento lumínico a cambio de un bajo consumo eléctrico. Además de las tonalidades blanca, azulada y rosada, existen en el mercado más de diez matices diferentes. Estas lámparas dan su rendimiento máximo a 20ºC; este se reduce sensiblemente por debajo de los 5ºC, por lo que es necesario proteger el tubo con una cubierta de vidrio.

En exterior, utilizaremos sólo fluorescentes con cebador, ya que son más resistentes al frío.

Las lámparas de descarga

Producen distintas tonalidades de luz cálida y sirven para todos los emplazamientos del jardín. Las potencias oscilan entre 50 y 400 W. Su forma recuerda a las de las clásicas lámparas incandescentes. Pueden utilizarse para iluminar zonas altas.

Las lámparas de vapor de sodio

Se trata de fuentes de luz muy potentes. Su tono dorado respeta los colores de las plantas. La potencia va de 50 a 100 W (Las de 50 a 70 W no necesitan cebadores.)

Las lámparas de sodio de baja presión emiten una tonalidad amarillo-anaranjada, monocromática. Aunque son muy baratas (las de 18 a 180 W), tienen el defecto de modificar los colores. Sin embargo, proyectan curiosos efectos sobre las fachadas, estatuas y pérgolas; de lejos, dan una sensación de arrebol.

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